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27 06, 2018

¿ Es Real tu Cansancio?

Jun, 27, 2018

¿ Es Real tu Cansancio?

El “mito” de la fatiga adrenal y lo que ocurre realmente detrás de nuestro cansancio crónico

¿La fatiga adrenal realmente existe? ¿Es una representación precisa de la patología relacionada con el estrés? ¿Las glándulas suprarrenales realmente se agotan y no pueden producir cortisol? Hoy discutiré la evidencia científica actual detrás de lo que nos sucede cuando experimentamos estrés crónico y propondré un término mucho más preciso para esto.

Los defensores del concepto de fatiga adrenal sugerirán que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo y puede ser la raíz de la mayoría de las enfermedades modernas. Pero la pregunta es, ¿la fatiga adrenal realmente existe? ¿Es una representación precisa de la patología relacionada con el estrés? ¿Qué nos sucede cuando experimentamos estrés crónico? y ¿está en consonancia con la evidencia científica actual? Estas son preguntas que he estado explorando durante mucho tiempo.

¿Pueden tus glándulas suprarrenales realmente fatigarse?

Cuando comencé a estudiar medicina funcional y me involucré en este mundo, escuché mucho el término "fatiga adrenal" y es una de esas cosas que creo que muchos de nosotros como profesionales de la salud aceptamos, al menos aquellos de nosotros en el mundo de la medicina funcional e integrativa. Es cierto que vemos muchos pacientes con problemas relacionados con el estrés y que el estrés crónico se asocia con numerosos problemas de salud, así que no lo dudé porque lo había visto tanto en mi propia experiencia como con muchos pacientes. Hay toneladas de investigación que relacionan el estrés con muchos síntomas y enfermedades diferentes, pero me pregunté si el mecanismo que explica todo eso es que nuestras suprarrenales se agotan y ya no pueden producir cortisol, que sería la idea fundamental detrás de la hipótesis de la fatiga adrenal.

Cómo funciona nuestro sistema de respuesta al estrés

Para entender esto, tenemos que ponernos un poco obsesivos y mirar más de cerca algunos de los conceptos y la fisiología básica del cuerpo. Nuestro sistema de respuesta al estrés consiste en dos componentes principales. Existe el sistema medular simpatoadrenal que rige principalmente nuestra respuesta inmediata o de corto plazo al estrés, y luego está el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (eje HPA), que rige nuestra respuesta al estrés a mediano y largo plazo. Estos son sistemas muy complejos, pero el concepto clave para entender aquí es que los mecanismos que nos protegen a corto plazo del estrés agudo en realidad pueden volverse dañinos a largo plazo. Por ejemplo, digamos que eres un cazador-recolector y estás caminando por la sabana y te enfrentas a un león. Bueno, en ese caso, es realmente bueno que tu ritmo cardíaco, tu presión sanguínea, tu nivel de azúcar en la sangre suban, tus músculos se tensen y tus sistemas digestivo y reproductivo se detengan porque esos cambios inmediatos que ocurren te ayudan a sobrevivir a esa amenaza. Pero, ¿qué sucede si ese sistema que nos ayuda a sobrevivir a las amenazas a corto plazo se activa continuamente, como suele ocurrir en el mundo moderno? Estamos atrapados en el tráfico. Estamos trabajando en dos trabajos, comiendo una dieta inflamatoria o usando medios electrónicos a altas horas de la noche. Todas estas cosas activan el mismo sistema de respuesta al estrés, pero esos cambios que ocurren cuando te enfrentas a un león, por ejemplo, que son adaptativos a corto plazo pueden volverse inadaptables o dañinos a largo plazo. La activación constante de ese sistema de estrés y respuesta erosiona la resiliencia y agota la reserva metabólica. Estos son conceptos realmente importantes para comprender los efectos del estrés en nuestra fisiología.

Los conceptos de resiliencia y reserva metabólica

La resiliencia se define como la capacidad inmediata de nuestro cuerpo para responder a los cambios repentinos o al estrés, para decirlo de manera más simple. La reserva metabólica es básicamente la capacidad a largo plazo de nuestro cuerpo para resistir el estrés. Lo que sucede es que si estamos bajo mucha tensión, al principio esa resiliencia disminuirá. Pero si tenemos suficiente reserva metabólica, si nuestra batería tiene suficiente carga, deberíamos ser capaces de soportar esos cambios bastante bien o al menos recuperarnos de esos cambios.

Otra analogía que podría ser útil es verlo como una cuenta bancaria. Si tienes un buen equilibrio entre hacer retiros y hacer depósitos y tienes muchos depósitos en una gran cuenta bancaria, puedes resistir un período en el que haces más retiros porque tienes reserva para respaldarlo. Pero si constantemente realizas retiros durante un largo período de tiempo y no estás reponiendo depósitos, con el tiempo esa cuenta se va a sobregirar. Eso es algo similar a lo que sucede con el estrés. Hay muchas cosas que podemos hacer para construir nuestra capacidad de recuperación y reserva metabólica. Una alimentación adecuada, dormir lo suficiente, hacer suficiente ejercicio (no demasiado poco, ni en exceso), controlar nuestro estrés y pasar tiempo en la naturaleza. Todas las cosas de las que hablamos, son depósitos metafóricos en nuestra cuenta de reserva metabólica y nuestra cuenta de resiliencia. Pero si constantemente lo reducimos con una dieta inflamatoria, no dormir lo suficiente, no hacemos suficiente ejercicio o hacemos demasiado ejercicio, eso reducirá nuestra capacidad de recuperación y nuestra reserva metabólica.

Lo que sabemos cuando observamos la investigación es que hay una gran cantidad de condiciones asociadas con la pérdida de resiliencia y el agotamiento de la reserva metabólica, y este es un factor clave de la epidemia de la enfermedad moderna. Solo voy a contarte algunos de ellos: depressión, ansiedad, diabetes, obesidad, hipotiroidismo, fibromialgia, síndrome de tension premenstrual, eczema, pérdida de memoria, insomnio. Todos estos han sido asociados con una “sobre-activación del eje HPA” como respuesta al estrés y luego la pérdida progresiva de la capacidad de recuperación y el agotamiento de la reserva metabólica.



Los orígenes de la "fatiga adrenal"

Ahora volvamos a esta idea de fatiga adrenal. Realmente proviene de algo llamado síndrome de adaptación general, que es una teoría avanzada por el doctor e investigador pionero, Hans Selye. Estaba tratando de describir los efectos del estrés en la fisiología, particularmente en los animales que estaba estudiando. Este síndrome de adaptación general que sugirió predice qué le sucede al cuerpo cuando está expuesto al estrés. Básicamente argumentó que primero ves aumentado el cortisol, DHEA y hormonas del estrés que son producidas por las glándulas suprarrenales. Cuando estás expuesto por primera vez al estrés, ves que todas estas hormonas aumentan, y luego con el tiempo comienzan a disminuir a medida que el estrés es crónico o duradero. Al principio tienes cortisol alto y luego cae el cortisol. Incluso puede caer dentro del rango normal en la etapa 2, y luego en la etapa 3, el cortisol y la DHEA caen por debajo del rango normal, hasta que finalmente alcanzas el agotamiento suprarrenal o el fracaso, donde el cortisol, la DHEA y la pregnenolona son muy bajos.

Las personas que vieron el modelo de Selye y lo tomaron y lo siguieron propusieron la idea de que lo que sucedió en esa situación fue que las glándulas suprarrenales, que normalmente producen cortisol, perdieron la capacidad de continuar produciendo cortisol. Las glándulas suprarrenales se fatigan, de ahí el nombre de "fatiga suprarrenal", y con el paso del tiempo, debido a la exposición al estrés crónico, se vuelven cada vez menos capaces de producir cortisol. Esa es la idea básica detrás de la definición de fatiga suprarenal.

Sin embargo, no toman en cuenta lo siguiente: cuando estamos expuestos al estrés durante un largo período de tiempo, el cuerpo tiene algunos mecanismos que utiliza para tratar de protegernos de los efectos de ese alto cortisol que resultaría de ese estrés.
Es decir, no podemos olvidarnos de lo que primero provocó el agotamiento y desgastó el funcionamiento de la glandula, ni de todos los mecanismos regulatorios y compensatorios que actuan en conjunto. Con lo cual, no se trata solo de intervenir de forma directa sobre estas hormonas.

Por otra parte, sucede que el concepto de fatiga adrenal no está realmente respaldado por nuestra comprensión científica actual de la respuesta al estrés: no si la buscamos bajo ese término. Si vas a PubMed, que es la base de datos de estudios científicos donde puedes buscar varios temas, y escribes "fatiga adrenal" entre comillas, lo que significa que solo buscará esa frase, encontrarás información sobre 10 resultados, y tampoco son resultados realmente impresionantes. Pero si luego buscas "eje suprarrenal pituitario hipotalámico", o eje HPA, encontrarás aproximadamente 18,000 resultados. La diferencia es que, como dije al comienzo, hay toneladas de investigación que conectan el estrés y la enfermedad, que muestran que los efectos de la fisiología relacionada con el estrés son profundos y pueden causar numerosos síntomas y numerosos problemas de salud. Pero, de nuevo, es a causa del sistema nervioso central, el cerebro y los mecanismos reguladores específicos del tejido que rigen la disponibilidad de cortisol, no solo porque las glándulas suprarrenales no produzcan suficiente o estén agotadas. Sin embargo, podemos evaluar la respuesta de nuestro organismo al estrés midiendo la respuesta de este sistema: pero luego no debemos actuar de forma exclusiva sobre este.

Por qué una comprensión precisa importa

De acuerdo, entonces hablemos de por qué esto importa. La primera razón es que si realmente queremos entender cómo abordar los signos y síntomas que antes se conocían como "fatiga adrenal", debemos comprender qué es en realidad y qué la causa. En medicina funcional, por supuesto, siempre intentamos abordar la causa subyacente de la enfermedad. Si no sabemos cuál es la causa, no podemos ser tan efectivos en nuestro tratamiento.

En segundo lugar, nos alinea con la evidencia científica actual, y eso significa que podemos aprovechar la gran cantidad de investigación que se ha realizado sobre el estrés y el eje HPA y los resultados de la enfermedad para descubrir mejores tratamientos y mejores formas de abordar las cosas.

En tercer lugar, conduce a mejores resultados de tratamiento por las dos razones que acabo de mencionar y que pueden evitar daños.

Cabe destacar, que las publicaciones de WebMed, health.harvard.edu y Mayo Clinic, relacionadas a fatiga adrenal, van incluso al punto de negar la existencia de este desórden, no solo por considerer que la fatiga adrenal no existe y que no se puede probar que las glandulas se fatiguen, sino por considerer que el cansancio crónico mencionado siempre es secundario a otros desórdenes. La Medicina Funcional en cambio, considera que el cansancio crónico es además y fundamentalmente una de las grandes causas de muchos desórdenes crónicos de hoy día; pero vale precisar bien la terminología usada. Al precisar major el término utilizado para definir este cansancio y enfocarnos en las investigaciones sobre el eje HPA, entonces la ciencia en conjunto comienza a estar de acuerdo en que efectivamente el desajuste de este eje está en la base de muchos desórdenes crónicos.


Las causas de la disfunción del eje HPA

Hablemos un poco sobre las causas de la disfunción del eje HPA: de la disregulación del eje hipotalámico-pituitario-adrenal y posiblemente del sistema medular simpatoadrenal. Podríamos llamarlo "mala adaptación del eje HPA". Eso en realidad es probablemente aún más preciso porque la mayoría de los cambios que ocurren, como mencioné, son el intento del cuerpo de adaptarse a un cortisol crónicamente alto, pero al hacerlo, excede el objetivo y terminamos con cortisol bajo. Si el paciente realmente tiene un cortisol alto en lugar de bajo, podríamos llamarlo "hipercortisolismo", o simplemente "cortisol alto". O si el paciente tiene cortisol normal pero no produce suficiente por la mañana y demasiado por la noche, podría llamarse "ritmo de cortisol diurno interrumpido". Una vez más, estos términos no son tan fáciles de usar, no son fáciles de decir, pero son importantes en términos de mejorar nuestra comprensión de lo que está sucediendo.

De acuerdo, entonces, ¿qué causa la disfunción del eje HPA? Bueno, hay cuatro causas principales, y si alguien está interesado en leer más sobre esto y profundizar en esto con mucho más detalle, especialmente si eres un proveedor de atención médica, les recomiendo la obra del Dr. Tom Guilliams The Role of Stress y HPA Axis in Chronic Disease Management . Está orientado a médicos y profesionales.


Hablemos entonces de los cuatro desencadenantes de la disfunción del eje HPA:


1 -Estrés percibido El primero es el estrés percibido, y eso es lo que todos pensamos cuando se trata de estrés. Es estrés financiero, estrés laboral, estrés en las relaciones, y hay mucho más para decir al respecto. El estrés percibido es un término importante porque resalta el hecho de que las personas perciben el estrés de diferentes maneras. Algo que es estresante para una persona puede no ser estresante para otra.
La mayoría de las personas, creo, cuando piensan en la fatiga suprarrenal, piensan que el estrés es la causa principal, y es cierto que es una causa importante. Pero parte del problema es que tendemos a descuidar estas otras tres causas que pueden ser tan importantes cuando se trata de la disrupción del eje HPA.
2 - Cualquier cosa que cause inflamación Cualquier cosa que cause inflamación, si tiene problemas de SIBO y de intestino, incluso si no tiene estrés percibido en su vida, eso aún puede causar problemas en el eje HPA: obesidad, dieta inflamatoria, desórdenes crónicos desde alergia hasta problemas autoinmunes, entre otros. Si bien en estos desórdenes, la disregulación del eje HPA es tanto una causa como una consecuencia.
3- Nivel alto o bajo de azúcar en la sangre Un nivel alto de azúcar en la sangre o un nivel bajo de azúcar en la sangre también provocarán estrés fisiológico y causará problemas con la señalización de insulina y leptina, y eso puede afectar el eje HPA de una manera negativa.
4 - Interrupción circadiana Interrupción circadiana, que se refiere a no exponerse lo suficiente a la luz en el momento correcto durante el día y luego a la mañana en particular y el exponerse demasiado a la luz en los momentos incorrectos, como por la noche. Este es un problema creciente en el mundo moderno y contribuye de manera significativa a la disfunción del eje HPA.

Cómo tratar la disfunción del eje HPA

En primer lugar, es importante consultar a un profesional de la salud, especialmente si está formado en medicina funcional porque podrá abordar y comprender esta disfunción en toda su dimension y trabajar con ello adecuadamente. Debemos abordar estos cuatro factores desencadenantes como la forma principal de revertir la disrupción del eje HPA.

• Esto significa reducir el estrés percibido. Esto reduce nuestra exposición al estrés cuando es posible y luego se toman medidas para controlar el estrés cuando no es así. Se deben modificar factores del estilo de vida, o de lo contrario no se mejorará. • El número dos sería abordar las causas de la inflamación. • El número tres sería regular el azúcar en la sangre . Si su nivel de azúcar en la sangre es demasiado alto, o demasiado bajo, se deben tomar medidas para regularlo, como un tipo de dieta específico, horarios, cantidades, entre otros. • Entonces, el número 4 lo que llamaríamos alinearse con el ritmo circadiano, significa alinearte más con el ritmo natural de la luz y la oscuridad, asegurándote de obtener algo de exposición a la luz a primera hora de la mañana si puedes, o durante el día y luego reducir tu exposición a la luz artificial en la noche. Todas estas cosas son realmente importantes para reducir la interrupción circadiana que puede causar problemas en el eje HPA.

Fuente: Chris Kresser, M.S., L.Ac The Myth of Adrenal Fatigue. Chris is a globally recognized leader in the fields of ancestral health, Paleo nutrition, and functional and integrative medicine. Más sobre Miguel T. Mateas



El “mito” de la fatiga adrenal y lo que ocurre realmente detrás de nuestro cansancio crónico

¿La fatiga adrenal realmente existe? ¿Es una representación precisa de la patología relacionada con el estrés? ¿Las glándulas suprarrenales realmente se agotan y no pueden producir cortisol? Hoy discutiré la evidencia científica actual detrás de lo que nos sucede cuando experimentamos estrés crónico y propondré un término mucho más preciso para esto.

Los defensores del concepto de fatiga adrenal sugerirán que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo y puede ser la raíz de la mayoría de las enfermedades modernas. Pero la pregunta es, ¿la fatiga adrenal realmente existe? ¿Es una representación precisa de la patología relacionada con el estrés? ¿Qué nos sucede cuando experimentamos estrés crónico? y ¿está en consonancia con la evidencia científica actual? Estas son preguntas que he estado explorando durante mucho tiempo.

¿Pueden tus glándulas suprarrenales realmente fatigarse?

Cuando comencé a estudiar medicina funcional y me involucré en este mundo, escuché mucho el término "fatiga adrenal" y es una de esas cosas que creo que muchos de nosotros como profesionales de la salud aceptamos, al menos aquellos de nosotros en el mundo de la medicina funcional e integrativa. Es cierto que vemos muchos pacientes con problemas relacionados con el estrés y que el estrés crónico se asocia con numerosos problemas de salud, así que no lo dudé porque lo había visto tanto en mi propia experiencia como con muchos pacientes. Hay toneladas de investigación que relacionan el estrés con muchos síntomas y enfermedades diferentes, pero me pregunté si el mecanismo que explica todo eso es que nuestras suprarrenales se agotan y ya no pueden producir cortisol, que sería la idea fundamental detrás de la hipótesis de la fatiga adrenal.

Cómo funciona nuestro sistema de respuesta al estrés

Para entender esto, tenemos que ponernos un poco obsesivos y mirar más de cerca algunos de los conceptos y la fisiología básica del cuerpo. Nuestro sistema de respuesta al estrés consiste en dos componentes principales. Existe el sistema medular simpatoadrenal que rige principalmente nuestra respuesta inmediata o de corto plazo al estrés, y luego está el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (eje HPA), que rige nuestra respuesta al estrés a mediano y largo plazo. Estos son sistemas muy complejos, pero el concepto clave para entender aquí es que los mecanismos que nos protegen a corto plazo del estrés agudo en realidad pueden volverse dañinos a largo plazo. Por ejemplo, digamos que eres un cazador-recolector y estás caminando por la sabana y te enfrentas a un león. Bueno, en ese caso, es realmente bueno que tu ritmo cardíaco, tu presión sanguínea, tu nivel de azúcar en la sangre suban, tus músculos se tensen y tus sistemas digestivo y reproductivo se detengan porque esos cambios inmediatos que ocurren te ayudan a sobrevivir a esa amenaza. Pero, ¿qué sucede si ese sistema que nos ayuda a sobrevivir a las amenazas a corto plazo se activa continuamente, como suele ocurrir en el mundo moderno? Estamos atrapados en el tráfico. Estamos trabajando en dos trabajos, comiendo una dieta inflamatoria o usando medios electrónicos a altas horas de la noche. Todas estas cosas activan el mismo sistema de respuesta al estrés, pero esos cambios que ocurren cuando te enfrentas a un león, por ejemplo, que son adaptativos a corto plazo pueden volverse inadaptables o dañinos a largo plazo. La activación constante de ese sistema de estrés y respuesta erosiona la resiliencia y agota la reserva metabólica. Estos son conceptos realmente importantes para comprender los efectos del estrés en nuestra fisiología.

Los conceptos de resiliencia y reserva metabólica

La resiliencia se define como la capacidad inmediata de nuestro cuerpo para responder a los cambios repentinos o al estrés, para decirlo de manera más simple. La reserva metabólica es básicamente la capacidad a largo plazo de nuestro cuerpo para resistir el estrés. Lo que sucede es que si estamos bajo mucha tensión, al principio esa resiliencia disminuirá. Pero si tenemos suficiente reserva metabólica, si nuestra batería tiene suficiente carga, deberíamos ser capaces de soportar esos cambios bastante bien o al menos recuperarnos de esos cambios.

Otra analogía que podría ser útil es verlo como una cuenta bancaria. Si tienes un buen equilibrio entre hacer retiros y hacer depósitos y tienes muchos depósitos en una gran cuenta bancaria, puedes resistir un período en el que haces más retiros porque tienes reserva para respaldarlo. Pero si constantemente realizas retiros durante un largo período de tiempo y no estás reponiendo depósitos, con el tiempo esa cuenta se va a sobregirar. Eso es algo similar a lo que sucede con el estrés. Hay muchas cosas que podemos hacer para construir nuestra capacidad de recuperación y reserva metabólica. Una alimentación adecuada, dormir lo suficiente, hacer suficiente ejercicio (no demasiado poco, ni en exceso), controlar nuestro estrés y pasar tiempo en la naturaleza. Todas las cosas de las que hablamos, son depósitos metafóricos en nuestra cuenta de reserva metabólica y nuestra cuenta de resiliencia. Pero si constantemente lo reducimos con una dieta inflamatoria, no dormir lo suficiente, no hacemos suficiente ejercicio o hacemos demasiado ejercicio, eso reducirá nuestra capacidad de recuperación y nuestra reserva metabólica.

Lo que sabemos cuando observamos la investigación es que hay una gran cantidad de condiciones asociadas con la pérdida de resiliencia y el agotamiento de la reserva metabólica, y este es un factor clave de la epidemia de la enfermedad moderna. Solo voy a contarte algunos de ellos: depressión, ansiedad, diabetes, obesidad, hipotiroidismo, fibromialgia, síndrome de tension premenstrual, eczema, pérdida de memoria, insomnio. Todos estos han sido asociados con una “sobre-activación del eje HPA” como respuesta al estrés y luego la pérdida progresiva de la capacidad de recuperación y el agotamiento de la reserva metabólica.



Los orígenes de la "fatiga adrenal"

Ahora volvamos a esta idea de fatiga adrenal. Realmente proviene de algo llamado síndrome de adaptación general, que es una teoría avanzada por el doctor e investigador pionero, Hans Selye. Estaba tratando de describir los efectos del estrés en la fisiología, particularmente en los animales que estaba estudiando. Este síndrome de adaptación general que sugirió predice qué le sucede al cuerpo cuando está expuesto al estrés. Básicamente argumentó que primero ves aumentado el cortisol, DHEA y hormonas del estrés que son producidas por las glándulas suprarrenales. Cuando estás expuesto por primera vez al estrés, ves que todas estas hormonas aumentan, y luego con el tiempo comienzan a disminuir a medida que el estrés es crónico o duradero. Al principio tienes cortisol alto y luego cae el cortisol. Incluso puede caer dentro del rango normal en la etapa 2, y luego en la etapa 3, el cortisol y la DHEA caen por debajo del rango normal, hasta que finalmente alcanzas el agotamiento suprarrenal o el fracaso, donde el cortisol, la DHEA y la pregnenolona son muy bajos.

Las personas que vieron el modelo de Selye y lo tomaron y lo siguieron propusieron la idea de que lo que sucedió en esa situación fue que las glándulas suprarrenales, que normalmente producen cortisol, perdieron la capacidad de continuar produciendo cortisol. Las glándulas suprarrenales se fatigan, de ahí el nombre de "fatiga suprarrenal", y con el paso del tiempo, debido a la exposición al estrés crónico, se vuelven cada vez menos capaces de producir cortisol. Esa es la idea básica detrás de la definición de fatiga suprarenal.

Sin embargo, no toman en cuenta lo siguiente: cuando estamos expuestos al estrés durante un largo período de tiempo, el cuerpo tiene algunos mecanismos que utiliza para tratar de protegernos de los efectos de ese alto cortisol que resultaría de ese estrés.
Es decir, no podemos olvidarnos de lo que primero provocó el agotamiento y desgastó el funcionamiento de la glandula, ni de todos los mecanismos regulatorios y compensatorios que actuan en conjunto. Con lo cual, no se trata solo de intervenir de forma directa sobre estas hormonas.

Por otra parte, sucede que el concepto de fatiga adrenal no está realmente respaldado por nuestra comprensión científica actual de la respuesta al estrés: no si la buscamos bajo ese término. Si vas a PubMed, que es la base de datos de estudios científicos donde puedes buscar varios temas, y escribes "fatiga adrenal" entre comillas, lo que significa que solo buscará esa frase, encontrarás información sobre 10 resultados, y tampoco son resultados realmente impresionantes. Pero si luego buscas "eje suprarrenal pituitario hipotalámico", o eje HPA, encontrarás aproximadamente 18,000 resultados. La diferencia es que, como dije al comienzo, hay toneladas de investigación que conectan el estrés y la enfermedad, que muestran que los efectos de la fisiología relacionada con el estrés son profundos y pueden causar numerosos síntomas y numerosos problemas de salud. Pero, de nuevo, es a causa del sistema nervioso central, el cerebro y los mecanismos reguladores específicos del tejido que rigen la disponibilidad de cortisol, no solo porque las glándulas suprarrenales no produzcan suficiente o estén agotadas. Sin embargo, podemos evaluar la respuesta de nuestro organismo al estrés midiendo la respuesta de este sistema: pero luego no debemos actuar de forma exclusiva sobre este.

Por qué una comprensión precisa importa

De acuerdo, entonces hablemos de por qué esto importa. La primera razón es que si realmente queremos entender cómo abordar los signos y síntomas que antes se conocían como "fatiga adrenal", debemos comprender qué es en realidad y qué la causa. En medicina funcional, por supuesto, siempre intentamos abordar la causa subyacente de la enfermedad. Si no sabemos cuál es la causa, no podemos ser tan efectivos en nuestro tratamiento.

En segundo lugar, nos alinea con la evidencia científica actual, y eso significa que podemos aprovechar la gran cantidad de investigación que se ha realizado sobre el estrés y el eje HPA y los resultados de la enfermedad para descubrir mejores tratamientos y mejores formas de abordar las cosas.

En tercer lugar, conduce a mejores resultados de tratamiento por las dos razones que acabo de mencionar y que pueden evitar daños.

Cabe destacar, que las publicaciones de WebMed, health.harvard.edu y Mayo Clinic, relacionadas a fatiga adrenal, van incluso al punto de negar la existencia de este desórden, no solo por considerer que la fatiga adrenal no existe y que no se puede probar que las glandulas se fatiguen, sino por considerer que el cansancio crónico mencionado siempre es secundario a otros desórdenes. La Medicina Funcional en cambio, considera que el cansancio crónico es además y fundamentalmente una de las grandes causas de muchos desórdenes crónicos de hoy día; pero vale precisar bien la terminología usada. Al precisar major el término utilizado para definir este cansancio y enfocarnos en las investigaciones sobre el eje HPA, entonces la ciencia en conjunto comienza a estar de acuerdo en que efectivamente el desajuste de este eje está en la base de muchos desórdenes crónicos.


Las causas de la disfunción del eje HPA

Hablemos un poco sobre las causas de la disfunción del eje HPA: de la disregulación del eje hipotalámico-pituitario-adrenal y posiblemente del sistema medular simpatoadrenal. Podríamos llamarlo "mala adaptación del eje HPA". Eso en realidad es probablemente aún más preciso porque la mayoría de los cambios que ocurren, como mencioné, son el intento del cuerpo de adaptarse a un cortisol crónicamente alto, pero al hacerlo, excede el objetivo y terminamos con cortisol bajo. Si el paciente realmente tiene un cortisol alto en lugar de bajo, podríamos llamarlo "hipercortisolismo", o simplemente "cortisol alto". O si el paciente tiene cortisol normal pero no produce suficiente por la mañana y demasiado por la noche, podría llamarse "ritmo de cortisol diurno interrumpido". Una vez más, estos términos no son tan fáciles de usar, no son fáciles de decir, pero son importantes en términos de mejorar nuestra comprensión de lo que está sucediendo.

De acuerdo, entonces, ¿qué causa la disfunción del eje HPA? Bueno, hay cuatro causas principales, y si alguien está interesado en leer más sobre esto y profundizar en esto con mucho más detalle, especialmente si eres un proveedor de atención médica, les recomiendo la obra del Dr. Tom Guilliams The Role of Stress y HPA Axis in Chronic Disease Management . Está orientado a médicos y profesionales.


Hablemos entonces de los cuatro desencadenantes de la disfunción del eje HPA:


1 -Estrés percibido El primero es el estrés percibido, y eso es lo que todos pensamos cuando se trata de estrés. Es estrés financiero, estrés laboral, estrés en las relaciones, y hay mucho más para decir al respecto. El estrés percibido es un término importante porque resalta el hecho de que las personas perciben el estrés de diferentes maneras. Algo que es estresante para una persona puede no ser estresante para otra.
La mayoría de las personas, creo, cuando piensan en la fatiga suprarrenal, piensan que el estrés es la causa principal, y es cierto que es una causa importante. Pero parte del problema es que tendemos a descuidar estas otras tres causas que pueden ser tan importantes cuando se trata de la disrupción del eje HPA.
2 - Cualquier cosa que cause inflamación Cualquier cosa que cause inflamación, si tiene problemas de SIBO y de intestino, incluso si no tiene estrés percibido en su vida, eso aún puede causar problemas en el eje HPA: obesidad, dieta inflamatoria, desórdenes crónicos desde alergia hasta problemas autoinmunes, entre otros. Si bien en estos desórdenes, la disregulación del eje HPA es tanto una causa como una consecuencia.
3- Nivel alto o bajo de azúcar en la sangre Un nivel alto de azúcar en la sangre o un nivel bajo de azúcar en la sangre también provocarán estrés fisiológico y causará problemas con la señalización de insulina y leptina, y eso puede afectar el eje HPA de una manera negativa.
4 - Interrupción circadiana Interrupción circadiana, que se refiere a no exponerse lo suficiente a la luz en el momento correcto durante el día y luego a la mañana en particular y el exponerse demasiado a la luz en los momentos incorrectos, como por la noche. Este es un problema creciente en el mundo moderno y contribuye de manera significativa a la disfunción del eje HPA.

Cómo tratar la disfunción del eje HPA

En primer lugar, es importante consultar a un profesional de la salud, especialmente si está formado en medicina funcional porque podrá abordar y comprender esta disfunción en toda su dimension y trabajar con ello adecuadamente. Debemos abordar estos cuatro factores desencadenantes como la forma principal de revertir la disrupción del eje HPA.

• Esto significa reducir el estrés percibido. Esto reduce nuestra exposición al estrés cuando es posible y luego se toman medidas para controlar el estrés cuando no es así. Se deben modificar factores del estilo de vida, o de lo contrario no se mejorará. • El número dos sería abordar las causas de la inflamación. • El número tres sería regular el azúcar en la sangre . Si su nivel de azúcar en la sangre es demasiado alto, o demasiado bajo, se deben tomar medidas para regularlo, como un tipo de dieta específico, horarios, cantidades, entre otros. • Entonces, el número 4 lo que llamaríamos alinearse con el ritmo circadiano, significa alinearte más con el ritmo natural de la luz y la oscuridad, asegurándote de obtener algo de exposición a la luz a primera hora de la mañana si puedes, o durante el día y luego reducir tu exposición a la luz artificial en la noche. Todas estas cosas son realmente importantes para reducir la interrupción circadiana que puede causar problemas en el eje HPA.

Fuente: Chris Kresser, M.S., L.Ac The Myth of Adrenal Fatigue. Chris is a globally recognized leader in the fields of ancestral health, Paleo nutrition, and functional and integrative medicine. Más sobre Miguel T. Mateas



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